Empieza con una precisión sobre optometría, que es una profesión
del área de la salud, autónoma, educada y regulada (con licencia o
registro) que se encarga del cuidado primario de la salud ocular y del
sistema visual mediante la refracción, prescripción, detección,
diagnóstico y manejo de enfermedades y rehabilitación del sistema
visual. Aunque en optometría, generalmente el manejo de enfermedades de
los ojos se restringe a su envío con el oftalmólogo, dado que el
optometrista no es médico.
En realidad la tecnología se usa a
diario. Ya con el hecho de usar la cartilla de Snellen, creada en 1862,
se ponen en práctica los descubrimientos del Dr. Snellen quien calculó
matemáticamente cual era la mínima separación entre dos objetos que
podía ser reconocida a una distancia determinada.
De ese tiempo a
la fecha los adelantos tecnológicos han sido abundantes, pero no hay
que perder de vista que todos los productos son buenos solo para
ciertos casos.
Un ejemplo de avance tecnológico se ve en los
lentes de contacto. Después de el uso de PMMA (polimetilmetacrilato) o
duros; HEMA (hidroxietilmetacrilato) o blandos; luego llegaron los
semiduros o de silicón, que fueron parcialmente desplazados por los
tóricos blandos. Ahora se está recomendando el uso de los lentes
fabricados de hidrogel de silicona cuya principal característica es que
mejora la transmisión de oxígeno, disminuyendo el edema corneal y la
aparición de conjuntivitis papilar gigante (GPC).
Otro
avance tecnológico aplicable a la optometría son los lentes
progresivos, que han mejorado mucho el desempeño diario de las
personas. También debe mencionarse el desarrollo de la capa
anti-reflejante como un avance importante para el campo optométrico, y
definitivamente la cirugía refractiva a la cual se someten millones de
personas anualmente.
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